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In comedor Santo Domingo

Trabajamos por la integración social de personas en riesgo de exclusión

Muchas personas acuden al comedor en busca de ayuda porque se encuentran en una situación de exclusión social. En el Comedor, después de muchos años de experiencia, el programa de intervención se ha ido adaptando a medida que la sociedad ha ido cambiando. Se trata de un modelo de acompañamiento personalizado, en el que se respeta en todo momento los ritmos de vida de cada persona, trayectorias, decisiones… haciéndoles ver el potencial que cada uno posee.

“Nuestra prioridad es que las personas que vienen al comedor para solicitar comida, encuentren a un equipo de profesionales que le ofrezcan la posibilidad de acompañarle, motivarle y apoyarle en la posible solución del problema que le trae hasta aquí”, explica la directora del centro Mª Ángeles Martín.

En este programa se atienden a personas españolas e inmigrantes, sin hogar o sin techo carentes de habilidades personales, sociales, económicas y con diferentes problemáticas… Esta forma de trabajar ha demostrado que, con la implicación de la persona, se puede conseguir cambiar la situación inicial.

“La primera persona que debe darse la oportunidad es uno mismo, por eso es tan importante pedir ayuda cuando sentimos que solos no podemos. Es impresionante cuando una persona busca ayuda, hace un tratamiento y es capaz de reconducir su vida”, explica la psicóloga del centro, Gloria Ordoñez.

Estas personas en riesgo de exclusión social llegan al comedor de forma directa o derivados de Puerta Única, ya que creemos que la coordinación es indispensable para trabajar con este colectivo.

Durante cada proceso individual se mantiene una coordinación entre todos los equipos y profesionales que integran el comedor: trabajadoras sociales, psicóloga, orientadora laboral. En definitiva, este equipo ofrece la oportunidad al atendido de cambiar su situación y forma de vida.

In comedor Santo Domingo

Te animamos a involucrarte con tu empresa para construir una sociedad más justa

En el Comedor Santo Domingo estamos convencidos de que la unión hace la fuerza y confiamos en la implicación de las empresas para construir una sociedad más justa. Son muchas las organizaciones y empresas locales que colaboran con nuestra actividad en la ciudad de Málaga con alimentos, cuotas de socios, enviando voluntarios/as o bien realizando donativos económicos para apoyar nuestra labor.

Si tu entidad, ya sea una PYME o multinacional, también cree que todas las personas debemos tener nuevas oportunidades, en el comedor te ofrecemos la posibilidad de establecer una relación beneficiosa para construir juntos un mundo mejor. Se trata de cultivar, para que gracias a las buenas relaciones que sembremos se generen nuevas oportunidades y logremos de forma conjunta acabar con la exclusión social de determinados colectivos.

Vivimos en una sociedad informada y con conciencia social, en la que la empresa, como agente del cambio social, debe mostrar un compromiso con su entorno, identificando al mismo tiempo la marca con nuestros valores y principios. Además, colaborando como empresa se pueden obtener beneficios fiscales del 35% en la cuota del Impuesto de Sociedades.

Si tienes una empresa y deseas unirte a nuestra labor para lograr un cambio social no dudes en ponerte en contacto con nosotros en el correo electrónico: comedor@comedorsantodomingo.org.

In Sin categoría

“Nuestro apoyo, en la medida de lo que se pueda, suma y esa suma es vital para que el comedor prosiga su trabajo”

Nuestros socios son, todos, personas muy especiales. Entre ellos, tenemos la gran suerte de contar con Guillermo Busutil, periodista y escritor, especialmente querido y admirado por todos, no hablamos del comedor, hablamos de nuestra ciudad. Posee entre sus muchos premios, por citar algunos el Premio Ateneo de Málaga y el Premio Andalucía de la Crítica 2012. Hoy hablamos con él y compartimos con vosotros sus palabras.

– ¿Cómo conociste el Comedor de Santo Domingo?

– Había oído hablar de la labor que llevaba a cabo, y uno de sus miembros, Manuel, hermano de la directora, me invitó a qué me acercase un día. Pensé que, además de conocer de manera directa su trabajo como persona y como periodista, podría echarles una mano escribiendo acerca de la labor que desarrollaban.

– ¿Qué te pareció su labor?

– Encomiable. Un acto de solidaridad, pero también de humanidad afectiva y contagiosa. Desde el corazón y empuje que ponen en todo, María Ángeles su directora, los profesionales de diferentes disciplinas, hasta el último de los voluntarios. Me gustó su filosofía de ayudar, de dar de primero otra oportunidad, como dice su espléndido eslogan, ese espíritu metafórico de lavar las manos y enseñarles a que sean suyas de nuevo, y confíen en su poder de trabajar para salir adelante por sí mismos.

– ¿Destacaría alguna cuestión en particular?

– La verdad es que todo transmite tanta cordura, sentido común, afectividad y compromiso que es difícil destacar algo en particular. El comedor es un perfecto engranaje engrasado de ilusión y cariño, de profesionalidad y esperanza, de trabajo y actitud frente al desaliento, que posibilita que todo funcione con  educación, con tacto y eficiencia. La confección del menú, de las cajas de alimentos para que las familias con hijos las recojan evitando así que los niños tengan que ir allí; la división de los mismos en exigencia de las diferentes religiones que determinan unos  alimentos u otros; el acompañamiento a sus residentes para facilitar trámites administrativos; el menú emocional de ánimos diarios que reparten, la organización de eventos especiales en navidad o con los Reyes Magos, la capacidad para organizar actividades que contribuyan a recaudar fondos con conciertos, subastas de arte, etc.

– ¿Por qué decidiste hacerte socio?

– Labores así necesitan nuestro apoyo. Cualquier ayuda es mucha, no conlleva esfuerzo aportar un granito, ser parte de la cadena de ese engranaje. Nuestro apoyo, en la medida de lo que se pueda, suma y esa suma es vital para que el comedor prosiga su trabajo. No cuesta nada dar un poco de nosotros, en trabajo, económicamente, con disposición a que su solidaridad sea una realidad diaria y favorecer su combate contra las estrecheces. Siempre que he podido, y siempre que me lo pidan y me sea posible, estaré con el Comedor de Santo Domingo. Esa otra oportunidad merece mucho la pena. Formar parte de ella, aunque sea pequeña, es una forma de intentar que el mundo, que la vida, sean mejor de lo que tantas veces dejamos de hacer.