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“Hay que echarle ganas a la vida para salir adelante y coger todas las oportunidades que se presenten. Y pedir ayuda si hace falta”

 

Hablamos con María, usuaria del Comedor. Hace unos años se encontró en una situación nueva y difícil para ella y su familia. Ahora ha conseguido rehacer su vida y reencontrar la ilusión de emprender  nuevos proyectos. Hoy charlamos con ella para escuchar cómo consiguió superar la adversidad y qué papel tuvo el Comedor en este proceso.

-¿En qué situación te viste para comprender que necesitabas pedir ayuda?

-Mi marido perdió el trabajo y mientras tuvimos ahorros íbamos tirando pero cuando se terminaron nos vimos casi sin nada y con un niño de 7 años con problemas. Un amigo nos recomendó acudir al Comedor. Vinimos, aunque con mucha vergüenza, pensando que era lo mejor.

-¿Qué llegaste a sentir ante esta nueva situación?

-Me sentí mal y sin saber qué hacer.  Ni mis amigos ni mi familia lo sabían, no me atrevía a contarlo, sólo lo supo el amigo que nos habló del Comedor.

-¿Cómo reaccionó tu entorno? ¿Te sentiste apoyado por amigos y familiares?

-Por supuesto. La familia no sólo es con la que compartes sangre, a veces es en la gente de fuera en la que encuentras más cariño, comprensión y apoyo. Mi familia nunca supo lo verdaderamente mal que llegamos a estar.

-¿Cómo ha cambiado tu vida desde que conociste el Comedor ?

-Ahora, gracias al Comedor mi vida es mucho mejor. Mi marido tiene la paga que le corresponde, a mi hijo le han reconocido el grado de discapacidad. Quiero aprovechar desde aquí para agradecer al Comedor y en especial a Pilar por todo lo que nos ayudaron y lo que nos siguen ayudando. Gracias también a Gloria, la psicóloga del Comedor, que no cura el hambre pero cura el alma.

-¿Cómo fue o está siendo el proceso de recuperación o búsqueda de salida a tu situación?

-Ahora estoy en un curso de Cocina desde hace 8 meses en el que he conocido a gente maravillosa. Mi vida ha dado un giro de 180º, y todo gracias a ese amigo que me habló del Comedor y a todo el personal que allí trabaja.

-¿ Animarías a alguien que se encuentre en tu misma situación a pedir ayuda?

-Lo animaría si duda. Sé que al principio cuesta mucho. Verse en una cola para desayunar y para comer, que la gente que pase te mire… Al principio te cuesta y te enfada. Yo desayunaba rápido para marcharme cuanto antes. Ahora, 2 años y medio después, lo recomendaría sin dudarlo. Hay que echarle ganas a la vida para salir adelante y coger todas las oportunidades que se presenten para ello. Y pedir ayuda si hace falta.

-¿Qué te motiva o ilusiona cada día?

-Mi hijo y el poder mantenerme como estoy ahora. Me motivan los amigos que he hecho a raíz de mi paso por el Comedor. El verme salir de esa situación tan mala, el curso de cocina en Oikia. Saber que mi situación es ahora mucho mejor económicamente y que mi hijo tendrá un futuro con lo necesario cubierto.