In Blog, comedor Santo Domingo

Hoy tenemos la gran suerte de poder charlar con uno de nuestros escritores más populares, Pablo Aranda. Ha colocado su última novela La Distancia entre los libros más vendidos. Ha sido pregonero de nuestra feria 2018, malagueño del año,… Está viviendo unos meses muy intensos, y a pesar de todo, Pablo ha encontrado un ratito para nosotros. Y es que Pablo no es un extraño, Pablo Aranda antes de ser un escritor de éxito, fue voluntario en nuestro Comedor Santo Domingo.

– Hola, Pablo. ¿Cómo conociste el Comedor de Santo Domingo?

Pablo Aranda: Yo era estudiante y no me conformaba con la injusticia del mundo. Quería conocer la pobreza y hacer algo por combatirla. Era miembro de una comunidad cristiana y me relacionaba con gente inquieta. Me hablaron del Comedor. Yo ya había recorrido algunas veces La Trinidad, deseando conocer esa Málaga que me parecía oculta. Un día me presenté en el Comedor para ofrecerme como voluntario y el encargado de la puerta me dio un bocadillo (yo en esa época llevaba melenas y pensó que iba a comer). Los años que estuve de voluntario fueron muy gratificantes.
– ¿Cómo era el comedor en aquel tiempo? ¿Cómo lo recuerdas?

P. A.: Sólo se daba almuerzo entonces, y por las tardes un bocadillo. Al principio no había Trabajadora Social, pero sí muy buena voluntad y un trato muy correcto y digno a las personas que acudían allí. Me sentía satisfecho por relacionarme con los usuarios, sentía que aprendía, y con los profesionales que conocí allí, gente entregada que te hace concebir esperanzas en que otro mundo, más justo, es posible.
– Has sido voluntario también en Calcuta con la Madre Teresa. ¿Qué nos puedes contar de aquella experiencia?

P.A.: La India era un planeta lejano y en La India estaban los pobres de los pobres. Leí en alguna parte que quien conocía los “slums” (barrios sin las más mínimas condiciones de vida) de Calcuta no podía seguir siendo la misma persona. Yo entonces daba clases de español a extranjeros, y a finales de septiembre me quedaba sin trabajo, así que disponía de tiempo. Me fui a La India desde Málaga por tierra, solo, enlazando trenes y autobuses, y después me quedé unos meses en Calcuta trabajando de voluntario en un hospital de la Madre Teresa, a la que tuve la suerte de conocer. Lo recuerdo como una etapa llena de alegría. El trabajo era duro pero no se sentía con dureza. Había voluntarios de muchos países e hicimos una buena pandilla.
-¿Cree que se refleja en tu obra esas vivencias y ese compromiso social con los más débiles?

P.A.: Creo que no directamente. Mis novelas son de ficción y he querido siempre mantenerme alejado, aunque ahora que hablo de ello me entran ganas de escribirlo, no hablar de mí, que no lo considero muy interesante, sino de lo que vi. Sí puede encontrarse en mis novelas una mirada, un interés en personas que puedan sentirse excluidas, al menos un poco, un respeto y una ternura, pero mis novelas son literatura y no considero la literatura un medio sino un fin en sí misma (la literatura es otra de mis pasiones). Mis libros infantiles son de humor, pero intento transmitir, indirectamente, un acercamiento a las personas que podrían ser sentidas como diferentes. Ahí si tengo una pretensión de abrir mentes, un poco.

– ¿El éxito de La Distancia, te ha pillado de sorpresa? ¿Qué tiene tu última novela para haber conectado tan bien con el público?

P.A.: La Distancia es mi séptima novela, y fue mi décimo libro si cuento los infantiles. Hay mucho trabajo detrás. El éxito ha sido relativo, pero bueno para mi carrera literaria. Pero hay que seguir poniendo lavadoras y tendiéndolas, y eso ayuda a que no se te suba a la cabeza. La Distancia contiene una historia compleja pero a la vez cercana, contada con sencillez. Tiene un poco de intriga y no es larga. Quiero pensar que está bien escrita.

– Hay hoy muchas iniciativas solidarias en nuestra ciudad. ¿Crees que la crisis nos ha hecho ciudadanos más comprometidos, más solidarios en Málaga?

P.A.: Ojalá. Sin duda hay gente que te hace concebir esperanzas en que otro mundo, más justo, es posible, gente que no se conforma. Creo que hay más ciudadanos comprometidos pero a menudo observo un desinterés preocupante por los demás, sobre todo por los más necesitados. No podemos hacer otra cosa que ayudar, que compartir nuestro privilegio de vivir donde vivimos y como vivimos.

– ¿Qué opinas del rumbo político de Andalucía? ¿Hay motivos para la preocupación?

P.A.: Creo que el compromiso primero debería ser hacia la población con cualquier tipo de vulnerabilidad. Hemos avanzado tanto que hay algunas cuestiones que son intocables, pero desgraciadamente es necesario seguir avanzando de una manera solidaria y no todos están por la labor. Las políticas sociales, y una mirada social transversal, son imprescindibles. Estoy preocupado.

– Muchas gracias por esta entrevista, y por el cariño y el apoyo que siempre nos demuestras.

Mil gracias a vosotros. He recordado una época muy bonita y he sentido