In comedor Santo Domingo

“El protagonista en el Comedor es la persona que cruza la puerta, es para ella para la que trabajamos”

“El protagonista en el Comedor es la persona que cruza la puerta, es para ella para la que trabajamos”

Juan García González trabaja como administrativo en el Comedor Santo Domingo desde  el año 2009, entró para cubrir un mes de vacaciones y finalmente pasó a formar parte de la familia. Hoy nos cuenta su experiencia y nos explica cómo funciona el comedor desde dentro.

– ¿Qué labor desempeñas en el comedor?

– Mi trabajo es de administrativo, papeles, impresos, certificados, atender al teléfono… pero si hay que echar una mano en otras cosas siempre hay que estar disponible. Las tareas del Comedor son de todos.

– Desde que comenzaste a trabajar, ¿qué evolución has visto o cuáles han sido los principales cambios?

– Cuando yo entré a formar parte del Comedor se proporcionaban casi la mitad de servicios de los que ahora mismo se sirven, atendíamos a un número mucho menor de familias. En este tiempo el perfil de las personas que atendemos ha variado de una población más voluble a familias muy golpeadas por la crisis, sin redes familiares que las apoyen y ayuden. También ha aumentado el número de personas que sufren algún tipo de enfermedad mental y para los que no existen recursos adecuados.

– ¿Cuáles señalarías como las principales necesidades del comedor?

– Una labor como la que llevamos a cabo en el Comedor tiene una necesidad innegable de recursos económicos. Nuestro sostén principal son los socios colaboradores, necesitaríamos aumentar el número. Recibimos la aportación de las Administraciones Públicas (Ayuntamiento y Junta de Andalucía) y donativos particulares. También se necesitan muchas personas voluntarias para sacar cada día el trabajo adelante.

– ¿A qué retos consideras que se enfrenta el comedor en estos momentos?

– El principal reto al que se enfrenta cada día el Comedor es a poder abrir la puerta y ofrecer “De primero… Otra oportunidad” con todo lo que eso implica. No sólo por el tema económico. Para poder desempeñar nuestro trabajo de la forma que lo entendemos, necesitamos de ese “ejército” de voluntarios que nos acompañan y nos alientan cada día.

– ¿Cómo pedirías a la población que se implicara más? ¿Y las administraciones públicas?

– Tenemos que cambiar el prisma desde el que miramos a las personas en exclusión social. Si conseguimos ver a la persona, sus circunstancias, sus condicionantes, su historia personal… entonces vamos a entender que esa persona tiene el potencial para tomar las riendas de su vida. Si nos quedamos en la beneficencia, en el yo te soluciono la papeleta porque tú no sabes, no puedes o no eres capaz; esa persona no se va a levantar porque la estamos cronificando, la estamos haciendo dependiente. Pero si las apoyamos, las acompañamos para recuperar su dignidad, para volver a creer en sus capacidades; estas personas se volverán a poner en pie y volverán a ser dueñas de sus vidas.

Si como población entendemos esto, la implicación de las Administraciones en este sentido vendrá como consecuencia.

– ¿Cuál es la filosofía de trabajo de comedor? ¿Cómo es el equipo de trabajo?

– La filosofía del Comedor es que el protagonista es la persona que cruza la puerta, es para ella para la que trabajamos. Somos un equipo multidisciplinar (trabajadoras sociales, cocinera, ayudantes de cocina y comedor, psicóloga, administrativo, orientadora laboral…), porque si no es así no podemos acompañar a la persona como lo entendemos en el Comedor. Una de los aspectos fundamentales de nuestra forma de trabajar es que lo hacemos de forma coordinada.

– ¿Cómo es para ti trabajar en este proyecto social?

– Para mí ha sido un regalo. Te cambia la vida porque te cambia la forma en la que miras a las personas, cambias la posición del foco. Cambia la forma de ver el mundo, a las personas y a la sociedad. Es una experiencia increíble poder ser partícipe de un proyecto donde lo importante no son los resultados expresados en números sino que el centro del trabajo son las personas y sus vidas, donde el objetivo es poder ofrecer cada día “De primero… otra oportunidad”.