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Entrevista a Mariángeles Martín

Hoy hablamos con una persona muy especial para todos los que formamos parte del Comedor Stº Domingo. Ella lleva muchos años siendo la cara visible de esta casa. En estos días deja la dirección del comedor, y queríamos charlar con ella, con Mariángeles Martín.

 

¿Cómo conociste el Comedor de Santo Domingo? ¿Y desde cuándo te unes a su labor?
Mariángeles Martín: Sentía la necesidad de dar mi tiempo para atender a las personas que lo estaban pasando mal y hablando con unos amigos sobre este deseo me hablaron de un comedor que había en la zona de Calle Mármoles en el que proporcionaban comida a los vecinos del barrio de la Trinidad.
Esto empezó en el año 1992.

Han sido muchos años. ¿Cómo recuerdas aquella primera etapa?
M.A.M.: Han sido 27 intensos años. Cuando llegué al Comedor Sto. Domingo, me encontré con unas instalaciones muy precarias y un grupo de personas que hacían lo imposible por atender a todos los que acudían diariamente a pedir la comida.
También había duchas en la planta baja y un ropero en la primera. Las personas que acudían estaban muy deterioradas.
¿Qué retos han sido los más complicados en estos años?
M.A.M.: Creo que lo más complicado ha sido el conseguir los medios para hacer del Comedor lo que es ahora.
Un espacio en el que lo más importante es la persona que acude y a la que intentamos acompañar en el proceso que le lleve a una mejora en la situación que está viviendo, con una atención integral a través de los distintos programas y sobre todo con el acompañamiento social, psicológico y laboral.

¿Dejas la dirección satisfecha del trabajo realizado? ¿Cuál es tu balance?
M.A.M.: Me hace feliz comprobar los grandes cambios que se han alcanzado, sobre todo, en lo referente a la atención que reciben las personas que atendemos, al gran equipo de profesionales que trabaja en este proyecto y que hace posible la calidad en la atención que se da, desde la cocina, el comedor, administración, el acompañamiento social, psicológico, laboral. Y por supuesto, la inestimable labor de los socios y voluntarios, que desde dentro y también fuera del Comedor están siempre ahí, implicados y comprometidos con esta labor. Forman entre todos un maravilloso equipo humano que sin duda, son el motor y el corazón de esta casa.
Me siento muy agradecida también por el gran número de personas que han apoyado al comedor económicamente todos estos años: los socios por supuesto, pero también: donantes, empresas que nos han apoyado y son parte ya de este proyecto. Ellos han permitido que poco a poco se hayan realizado mejoras en el edificio, las instalaciones, la maquinaria,…
Mi balance es el gran número de personas a las que hemos atendido diariamente, y a todos los que han conseguido salir de la situación en que se encontraban gracias al acompañamiento, la motivación y el apoyo que han recibido desde el Comedor.

¿Cómo han influido en ti a nivel personal todas las experiencias vividas en el comedor en todos estos años?
M.A.M.: Cada una de las personas que hemos atendido tienen un lugar en mi corazón, sobre todo aquellas con las que ha habido una relación más larga, me han aportado tanto que se queda muy pequeño lo que yo haya podido hacer por ella.
Algo muy valioso para mí ha sido cuando alguna de las personas que hemos atendido ha confiado en mí para abrir su corazón.
También me siento muy agradecida por haber estado detrás de un equipo tan humano como el que he coordinado y el resultado es una Mª Ángeles diferente de la que aterrizó en el Comedor en 1992, más humana y comprometida.
Solo puedo dar las gracias por todo lo que me han enseñado todas y cada una de las personas que han pasado por mi vida en estos años.
¿Crees que hoy los malagueños somos ciudadanos más comprometidos, más solidarios?
M.A.M.: Mi experiencia es que en estos años se han dado muchos momentos en los que hemos necesitado ayuda y siempre la hemos encontrado, en muchas ocasiones parecían verdaderos milagros, necesitábamos dinero para comprar algo en particular y aparecía alguien y lo proporcionaba, estas situaciones se han repetido en muchas ocasiones y esto nos ayudaba a continuar, a pesar de las dificultades con las que nos encontrábamos.
El Comedor es la prueba del gran corazón solidario de esta ciudad. La solidaridad de los malagueños ha estado presente en cada día del Comedor

Después de tantos años. ¿Cuáles crees que son los retos sociales y humanos más importante que debería afrontar Málaga?
M.A.M.: Creo que hay mucho trabajo por hacer para conseguir que la persona sea la protagonista en la vida de la ciudad. Hay que trabajar para que haya techo para todos y que todos tengan lo mínimo para poder vivir dignamente. Que el trabajo con cada una de las personas atendidas sea a través de un seguimiento personalizado, con profesionales cualificados y los medios suficientes.
Muchas gracias, Mariángeles, por esta entrevista. Pero sobre todo, gracias por el cariño, el entusiasmo y el esfuerzo que has dedicado a esta casa durante todo este tiempo. Dejas la dirección pero no el Comedor, así que esto no es un adiós, es solo un hasta luego.