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“Hay que ir recorriendo el camino día a día. Es duro, pero se puede”

“Hay que ir recorriendo el camino día a día. Es duro, pero se puede”

La razón de ser del Comedor Santo Domingo son las personas, hacerlas sentir como en casa y acompañarlas durante su proceso hacia la paz y el bienestar consigo mismos y su entorno. Para ello, por supuesto, ofrecemos un menú diario a las personas que lo necesitan y a sus familias pues la alimentación es un derecho fundamental; pero lo más importante es que ponemos a su disposición a un equipo de profesionales que les dan la mano durante todo el proceso tanto para encontrar empleo, superar una adicción, buscar ayudas…

Manuel asistió al comedor en los años 80 a pedir ayuda pues tenía dificultades con el empleo, por aquel entonces aún había ducha y servicio para guardar la ropa en el Comedor Santo Domingo, esto cambió posteriormente.

La vida de Manuel atravesó tiempos muy duros pues tenía problemas de adicción que provocaron una ruptura familiar y una depresión que se alargó durante años. Cuando su madre falleció, su problema se acrecentó y tocando fondo con problemas de drogas y alcohol decidió pedir ayuda: “Saque fuerzas y me empecé a mentalizar de que tenía que salir de esta situación, fui a Puerta Única para pedir asistencia en el Comedor Santo Domingo para poder hablar con las trabajadoras sociales”, recuerda.

Tal y como explica la psicóloga del centro, Gloria Ordoñez, solicitar ayuda es un primer paso: “La primera persona que debe darse una oportunidad es uno mismo, es muy importante pedir ayuda cuando sentimos que solos no podemos”.

De este modo, Manuel inició un proceso en el que acudía periódicamente a la psicóloga, comenzó a hacer actividades e incluso realizó un curso de montaje de bicicletas. “Me quedé sorprendido cuando vi que podía montar una bicicleta, fue un empuje muy fuerte para mi autoestima, también las clases con la profesora y la lectura de libros me ayudaron mucho, pues fui reactivando mi memoria. Cada día cumplía con mis obligaciones: limpiar mi habitación, ropa, aseo personal, actividades”, relata Manuel.

La intervención del equipo del comedor se realiza siempre de forma coordinada entre la dirección, las trabajadoras sociales, la orientadora laboral y la psicóloga del centro. “Siempre después de hablar con ellas me sentía mucho mejor. Cualquier problema o duda que tenía al hablarlo se le buscaba la solución de la mejor manera posible”, explica Manuel.

Y es que sentirse acompañados en los momentos más duros es una clave fundamental en el proceso, tal y como explica una de las trabajadoras sociales del comedor, Pilar López: “Trabajamos con la persona a través de la motivación, el acompañamiento y apoyo. Les hacemos partícipes en la búsqueda de una posible solución”.

Hoy en día, Manuel continúa con su vida y sus actividades, se ha rehabilitado y la relación con su familia está en proceso de recuperación. Él mismo lo explica: “De todas las situaciones complicadas siempre se aprende algo y hay que buscar el lado positivo. Hay que tener mucha constancia y perseverancia, cada día subir un peldaño más. La vida por sí misma estando lejos de los vicios ya es bastante complicada, no vale la pena complicarla más. Hay que ir recorriendo el camino día a día. Es duro, pero se puede”.