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“Socios, voluntarios, donantes… todos ellos comparten una misma ilusión que es el motor que da vida a este proyecto”

La directora del Comedor Santo Domingo, Mª Ángeles Martín, nos cuenta su experiencia a lo largo de todos los años que lleva al frente de esta entidad, los logros y los retos a los que se enfrenta cada día.

– ¿Desde cuando llevas trabajando para el comedor? ¿Cómo fueron los comienzos?

– Llegué al comedor en el año 1992. En aquellos tiempos había muy pocos recursos, económicos y materiales, diariamente veíamos como se realizaba el milagro diario de proporcionar alimento a todos los que acudían.

– ¿Cuál es el balance de este último año? 

– Este último año hemos tenido que trabajar duro en todos los sentidos. Nuestra prioridad es que las personas que vienen al comedor para solicitar comida, encuentren a un equipo de profesionales que le ofrecen la posibilidad de acompañarle, motivarle y apoyarle en la posible solución del problema que le trae hasta aquí. Cada vez son más las personas que desean que se les ayude en los distintos procesos, siempre buscando una mejora de su situación. En 2017, se ha consolidado el programa de Orientación Laboral y son muchas las personas que se benefician del trabajo que realiza la profesional que lleva este programa. Una de las grandes fortalezas que tiene el comedor es ver a cada uno de los comensales desde el momento vital en que se encuentran, teniendo en cuenta sus potencialidades.

– ¿A qué retos se enfrenta el comedor en 2018?

– Acoger y acompañar a todas las personas que estén dispuestas a mejorar su situación actual, contando con un equipo multidisciplinar que les va a hacer el camino más llevadero.

– Se ha habilitado un formulario online para que los interesados/as en colaborar puedan hacerse socios/as, ¿cuáles son las necesidades ahora mismo? 

– Es una realidad que necesitamos ingresos para mantener nuestra forma de trabajo, solo dar de comer es mucho más barato, pero sabemos que cronifica a las personas y es por eso que necesitamos apoyo económico para seguir con nuestra forma de trabajar. Este método ha demostrado sobradamente sus ventajas, pues el mero suministro de recursos no ayuda a salir de la situación en que se encuentra la persona. Los socios son fundamentales para nosotros ya que necesitamos su aportación y apoyo, contamos con ellos para poder abrir el comedor cada día, su compromiso va más allá de una cuota y para nosotros es muy importante saber que hay un grupo de personas que nos acompañan y alientan en nuestra labor diaria. Muchas gracias a todos.

– Son muchas las personas que a título individual colaboran con el comedor Santo Domingo, como los voluntarios, ¿qué importancia tiene su trabajo para la entidad?

– Son fundamentales, junto a los socios,  son los pilares esenciales que hacen posible que el comedor abra su puerta cada día. La mayoría, además, de sus manos y tiempo,  también nos ayudan económicamente. Ellos participan en la preparación de alimentos, limpieza, acompañamiento a las personas que atendemos, labores administrativas, gestiones y un largo etcétera. Socios, voluntarios, donantes… todos ellos comparten una misma ilusión que es el motor que da vida a este proyecto.

– ¿Cómo valorarías las ayudas públicas actuales para organizaciones sin ánimo de lucro?

– Nosotros recibimos ayudas del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, sus ingresos suponen un 35% sobre el total del gasto. Hay que decir que la Junta en los últimos años ha incrementado la aportación que nos venía haciendo, no obstante creemos que tendría que ser mayor su implicación.

– Desde tu punto de vista, ¿cómo podría implicarse más la sociedad contra la exclusión social?

– Me parece fundamental que pudieran conocer cómo ha llegado una persona a estar en la calle, qué historia hay detrás, qué traumas ha vivido que le han llevado a esta situación… Mirar para otro lado o darle a alguien una limosna solo contribuye a que mañana y todos los días esa persona siga estando ahí, sin creer que puede vivir de otra forma porque no se le da la oportunidad de descubrirlo.

– ¿Cómo ha evolucionado la atención a las personas que solicitan ayuda en el comedor a lo largo de los últimos años?

– Sobre todo destacaría la importancia de atender a la persona desde el acogimiento y el momento vital en que se encuentra, no se puede trabajar igual con todo el mundo, hay que ver más allá de su ropa o su forma de comportarse. Hay que ofrecerles… de primero otra oportunidad.

– ¿Cuál es la receta del Comedor Santo Domingo para ofrecer otra oportunidad?

– Motivamos a la persona para que descubra, siempre acompañado y apoyado, qué está pasando en su vida y cómo ha llegado hasta aquí, haciéndole creer en sus potencialidades para encontrar una posible salida y que participe en ella.

– ¿Cómo es dirigir al equipo que forma el comedor? ¿Cómo te sientes al liderarlo?

– Lo vivo como un gran regalo que me ha ayudado a ser otra persona distinta de la que empezó en esta casa. Me siento más humana, he cambiado mi escala de valores, mi manera de percibir a los demás, ellos me han enseñado otra forma de vivir mucho más gratificante y desprendida. Muchas gracias de todo corazón.

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“Hay que ir recorriendo el camino día a día. Es duro, pero se puede”

La razón de ser del Comedor Santo Domingo son las personas, hacerlas sentir como en casa y acompañarlas durante su proceso hacia la paz y el bienestar consigo mismos y su entorno. Para ello, por supuesto, ofrecemos un menú diario a las personas que lo necesitan y a sus familias pues la alimentación es un derecho fundamental; pero lo más importante es que ponemos a su disposición a un equipo de profesionales que les dan la mano durante todo el proceso tanto para encontrar empleo, superar una adicción, buscar ayudas…

Manuel asistió al comedor en los años 80 a pedir ayuda pues tenía dificultades con el empleo, por aquel entonces aún había ducha y servicio para guardar la ropa en el Comedor Santo Domingo, esto cambió posteriormente.

La vida de Manuel atravesó tiempos muy duros pues tenía problemas de adicción que provocaron una ruptura familiar y una depresión que se alargó durante años. Cuando su madre falleció, su problema se acrecentó y tocando fondo con problemas de drogas y alcohol decidió pedir ayuda: “Saque fuerzas y me empecé a mentalizar de que tenía que salir de esta situación, fui a Puerta Única para pedir asistencia en el Comedor Santo Domingo para poder hablar con las trabajadoras sociales”, recuerda.

Tal y como explica la psicóloga del centro, Gloria Ordoñez, solicitar ayuda es un primer paso: “La primera persona que debe darse una oportunidad es uno mismo, es muy importante pedir ayuda cuando sentimos que solos no podemos”.

De este modo, Manuel inició un proceso en el que acudía periódicamente a la psicóloga, comenzó a hacer actividades e incluso realizó un curso de montaje de bicicletas. “Me quedé sorprendido cuando vi que podía montar una bicicleta, fue un empuje muy fuerte para mi autoestima, también las clases con la profesora y la lectura de libros me ayudaron mucho, pues fui reactivando mi memoria. Cada día cumplía con mis obligaciones: limpiar mi habitación, ropa, aseo personal, actividades”, relata Manuel.

La intervención del equipo del comedor se realiza siempre de forma coordinada entre la dirección, las trabajadoras sociales, la orientadora laboral y la psicóloga del centro. “Siempre después de hablar con ellas me sentía mucho mejor. Cualquier problema o duda que tenía al hablarlo se le buscaba la solución de la mejor manera posible”, explica Manuel.

Y es que sentirse acompañados en los momentos más duros es una clave fundamental en el proceso, tal y como explica una de las trabajadoras sociales del comedor, Pilar López: “Trabajamos con la persona a través de la motivación, el acompañamiento y apoyo. Les hacemos partícipes en la búsqueda de una posible solución”.

Hoy en día, Manuel continúa con su vida y sus actividades, se ha rehabilitado y la relación con su familia está en proceso de recuperación. Él mismo lo explica: “De todas las situaciones complicadas siempre se aprende algo y hay que buscar el lado positivo. Hay que tener mucha constancia y perseverancia, cada día subir un peldaño más. La vida por sí misma estando lejos de los vicios ya es bastante complicada, no vale la pena complicarla más. Hay que ir recorriendo el camino día a día. Es duro, pero se puede”.