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La inclusión social depende del trabajo conjunto y apoyo de nuestra sociedad

Un total de 12,9 millones de personas, un 27,9 por ciento de la población, vive en riesgo de pobreza y exclusión social, según el  VII informe ‘El Estado de la Pobreza. Seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2008-2016’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES). En Andalucía, la cifra alcanza el 41,7 por ciento.

Según apuntan los expertos, la exclusión, en la inmensa mayoría de sus manifestaciones tiene sus raíces en agentes y factores sociales, lo que implica que la solución debe venir del conjunto de la sociedad, afrontando cada uno en los niveles y funciones que le corresponda su parcela de responsabilidad.  En el Comedor Santo Domingo un equipo de profesionales trabaja estudiando, entendiendo y actuando sobre las circunstancias que rodean a cada persona y, para ello, se da prioridad a conocer y valorar el estado de éstas, su entorno y sus variables laborales, económicas, culturales, personales y sociales.

“Las personas que acuden solicitando ayuda están en situación de privación económica y laboral (desempleados, edades críticas, ingresos insuficientes…), tienen algún deterioro de la salud tanto física como mental, padecen alguna discapacidad, no tienen un hogar, carecen de apoyos familiares, tienen alguna adicción, etc.”, explica la psicóloga del centro Gloria Ordoñez Pozo.

Según la Red Andaluza de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social, el objetivo para lograr la inclusión social en los colectivos afectados es seguir ahondando en la complejidad de este fenómeno, incidiendo en que todos los actores sociales conozcan y reconozcan la importancia que tienen la pobreza y la exclusión social en el día a día de tres millones y medio de personas en nuestra comunidad.

Desde el Comedor Santo Domingo se ofrece atención a cada persona según su experiencia para entender cuáles son aquellas lógicas de exclusión, cuáles son los factores de riesgo que afectan a las personas y cuáles son los factores de protección para comenzar a trabajar de forma coordinada entre profesionales y afectados.

“Depende de las personas, pero detectamos una necesidad importante de ser escuchados, de que se les preste atención y se les aliente a cambiar. Además, suelen necesitar asesoramiento para ello y tienen mucha necesidad de sentirse útiles, capaces y valiosos para la sociedad”, explica Ordoñez.

Por ello, en el Comedor Santo Domingo y para nuestras profesionales, lo primero es cocinar nuevas oportunidades de forma individualizada y haciendo partícipe al protagonista: la persona que solicita ayuda. “La oportunidad la tenemos que dar todos y cada uno de nosotros, hay que confiar en que las personas podemos cambiar y podemos superar obstáculos. Pero la primera persona que debe dársela es uno mismo, por eso es tan importante pedir ayuda cuando sentimos que solos no podemos”, concluye la psicóloga.

In comedor Santo Domingo

“El protagonista en el Comedor es la persona que cruza la puerta, es para ella para la que trabajamos”

Juan García González trabaja como administrativo en el Comedor Santo Domingo desde  el año 2009, entró para cubrir un mes de vacaciones y finalmente pasó a formar parte de la familia. Hoy nos cuenta su experiencia y nos explica cómo funciona el comedor desde dentro.

– ¿Qué labor desempeñas en el comedor?

– Mi trabajo es de administrativo, papeles, impresos, certificados, atender al teléfono… pero si hay que echar una mano en otras cosas siempre hay que estar disponible. Las tareas del Comedor son de todos.

– Desde que comenzaste a trabajar, ¿qué evolución has visto o cuáles han sido los principales cambios?

– Cuando yo entré a formar parte del Comedor se proporcionaban casi la mitad de servicios de los que ahora mismo se sirven, atendíamos a un número mucho menor de familias. En este tiempo el perfil de las personas que atendemos ha variado de una población más voluble a familias muy golpeadas por la crisis, sin redes familiares que las apoyen y ayuden. También ha aumentado el número de personas que sufren algún tipo de enfermedad mental y para los que no existen recursos adecuados.

– ¿Cuáles señalarías como las principales necesidades del comedor?

– Una labor como la que llevamos a cabo en el Comedor tiene una necesidad innegable de recursos económicos. Nuestro sostén principal son los socios colaboradores, necesitaríamos aumentar el número. Recibimos la aportación de las Administraciones Públicas (Ayuntamiento y Junta de Andalucía) y donativos particulares. También se necesitan muchas personas voluntarias para sacar cada día el trabajo adelante.

– ¿A qué retos consideras que se enfrenta el comedor en estos momentos?

– El principal reto al que se enfrenta cada día el Comedor es a poder abrir la puerta y ofrecer “De primero… Otra oportunidad” con todo lo que eso implica. No sólo por el tema económico. Para poder desempeñar nuestro trabajo de la forma que lo entendemos, necesitamos de ese “ejército” de voluntarios que nos acompañan y nos alientan cada día.

– ¿Cómo pedirías a la población que se implicara más? ¿Y las administraciones públicas?

– Tenemos que cambiar el prisma desde el que miramos a las personas en exclusión social. Si conseguimos ver a la persona, sus circunstancias, sus condicionantes, su historia personal… entonces vamos a entender que esa persona tiene el potencial para tomar las riendas de su vida. Si nos quedamos en la beneficencia, en el yo te soluciono la papeleta porque tú no sabes, no puedes o no eres capaz; esa persona no se va a levantar porque la estamos cronificando, la estamos haciendo dependiente. Pero si las apoyamos, las acompañamos para recuperar su dignidad, para volver a creer en sus capacidades; estas personas se volverán a poner en pie y volverán a ser dueñas de sus vidas.

Si como población entendemos esto, la implicación de las Administraciones en este sentido vendrá como consecuencia.

– ¿Cuál es la filosofía de trabajo de comedor? ¿Cómo es el equipo de trabajo?

– La filosofía del Comedor es que el protagonista es la persona que cruza la puerta, es para ella para la que trabajamos. Somos un equipo multidisciplinar (trabajadoras sociales, cocinera, ayudantes de cocina y comedor, psicóloga, administrativo, orientadora laboral…), porque si no es así no podemos acompañar a la persona como lo entendemos en el Comedor. Una de los aspectos fundamentales de nuestra forma de trabajar es que lo hacemos de forma coordinada.

– ¿Cómo es para ti trabajar en este proyecto social?

– Para mí ha sido un regalo. Te cambia la vida porque te cambia la forma en la que miras a las personas, cambias la posición del foco. Cambia la forma de ver el mundo, a las personas y a la sociedad. Es una experiencia increíble poder ser partícipe de un proyecto donde lo importante no son los resultados expresados en números sino que el centro del trabajo son las personas y sus vidas, donde el objetivo es poder ofrecer cada día “De primero… otra oportunidad”.

 

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El 34% de las personas atendidas por el comedor en 2017 eran mujeres, en su mayoría con familia

La pobreza continúa teniendo en la mayoría de los casos rostro de mujer, quien encuentra grandes dificultades para salir adelante conciliando el cuidado de la familia y el empleo. Así lo afirman las profesionales del Comedor Santo Domingo que, a lo largo de 2017, han atendido a un total de 492 mujeres -el 33,65 por ciento del total- y a 69 familias monoparentales, en su inmensa mayoría encabezadas por mujeres en riesgo de exclusión, con un total de 583 niños o niñas.

Y es que, los datos del Instituto Nacional de Estadística indican que el 42,2% de los hogares monoparentales –en su inmensa mayoría encabezados por mujeres– están en riesgo de pobreza, cuando la tasa media en España es aproximadamente la mitad, el 22,3%. De este modo, en nuestro país, la brecha salarial se sitúa en torno al 30 por ciento y se incrementa año tras año. Mientras que la brecha de desempleo en 2017 estaba en 3,37 puntos (tasa de paro femenino del 19 por ciento contra paro masculino de  15,6 por ciento).

En Andalucía hay un 21,8% de mujeres que, pese a tener un empleo, se hallan en riesgo de pobreza –muchas de ellas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidados–. A este porcentaje hay que sumar el 41% de mujeres en situación de desempleo, según desvela el informe publicado por la Red Andaluza de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social.

En el Comedor Santo Domingo trabajamos por la igualdad y acompañamos a este colectivo ofreciéndole atención coordinada entre todo el equipo integrado por trabajadoras sociales, psicóloga, orientadora laboral, el programa de alimentación… fomentando la formación, la autoestima y trabajando codo a codo por la inclusión social.